la mancha

La Mancha

Es el antiguo Campo espartado de los romanos, que los árabes lla­maron «Manya», que viene a significar «sin agua». Estos dos apela­tivos determinan bien claramente el carácter de la región.

La etimología del término Mancha se remonta al siglo XIII, en el que se denominaba «Mangla» o «Mancla». En 1691 se creó la provincia de La Mancha. Hasta el siglo XVIII, en que Carlos III encargara al Conde de Lloridablanca la división administrativa del territorio peninsular, esta comarca recibirá numerosos apelativos. En el siglo XIX La Mancha se hallaba dividida en dos partes: La Mancha Baja, antiguamente habitada por los lanimitanos, con capi­tal en Ocaña, y La Mancha Alta habitada primitivamente por los oretanos y cuya capital era Ciudad Real. A finales del citado siglo, las dos partes anteriores se agrupan formando la provincia de Ciu­dad Real, aunque los límites de esta nueva provincia son muy dis­tintos de los de la región de La Mancha.

Esta es la mayor comarca natural de España, que abarca apro­ximadamente el territorio comprendido desde los Montes de Toledo hasta las estribaciones occidentales de la Sierra de Cuenca y desde la Alcarria hasta Sierra Morena. De todas formas los límites de esta región han sido siempre un tanto imprecisos y hay varias descrip­ciones de sus límites, que no siempre coinciden; incluso Azorín de­cía «que La Mancha empezaba en el cerrillo de San Blas», es decir donde ahora está el madrileño barrio de San Blas.

La Mancha tiene una extensión superficial de unos 35.000 km2, con distancias máximas de unos 300 km. de este a oeste y de unos 200 km. de norte a sur.

Geológicamente es una llanura rellena de sedimentos miocé-nicos, con una altitud entre 650 y 800 metros sobre el nivel del mar. En las épocas de lluvias por la llanura del terreno se forman grandes charcas y lagunas de poca profundidad, en las que el agua permanece cierto tiempo. Su clima es extremado, con grandes osci­laciones térmicas, superiores a los 50° C; cielo despejado en el 80% de los días; lluvias escasas, irregulares y vientos variables.

Sus principales ríos son: el Tajo, Guadiana alto, Júcar alto y medio, Záncara, Cigüela, Jabalón y Riánsares, los cuales, aunque tienen cauces muy irregulares, son muy aprovechados para el riego, especialmente en los últimos tiempos en que se han creado grandes extensiones de regadío. En la cuenca del Tajo, río histórico por sus regadíos, se ha incrementado mucho el número de éstos.

Al ser cabecera y fuente del trasvase Tajo-Segura, es prácti­camente imposible conseguir nuevas concesiones de riego del río Tajo. Es doloroso y sangrante el hecho de que La Mancha sea atra­vesada de parte a parte por la mayor canalización española, con aguas suyas y por sus tierras más fértiles y sus agricultores no pue­dan tomar nada de este caudal para aumentar los riegos de la re­gión.

Pese a todo e incluso por ello, La Mancha sigue constituyen­do una región árida, llana, de escaso arbolado y con abundantes plantas salinas, siendo afortunadamente éstas muy apropiadas para el pasto del ganado lanar.

Hay abundancia de aguas subterráneas que dan origen a nu­merosas fuentes freáticas. En los últimos diez años se han desarro­llado enormes regadíos con estas aguas, captadas en algunos casos a 500 metros de profundidad, lo que ha supuesto un gran esfuerzo in­versor en la región que, tal vez, exceda de sus posibilidades. Ade­más esta captación masiva está produciendo efectos alarmantes en el acuífero subterráneo de la región. Extensas zonas de Ciudad Real han visto cómo desaparecía el agua que alimentaba costosísimas instalaciones de riego. Zonas muy amplias de Ciudad Real y de Al­bacete sufren unos alarmantes descensos de sus capas freáticas. Es pues muy preocupante el futuro de las aguas subterráneas de la Mancha. Urge una regulación que permita mantener el equilibrio entre el aporte hídrico al acuífero y el aprovechamiento del mismo.

La región manchega está escasamente poblada de núcleos dispersos pero grandes. Zona agrícola por excelencia. Es buena pro­ductora de trigo, de vid y de olivo. Primera región productora en ajos de nuestro país. Muy importante producción de cebollas. Típi­co cultivo es el azafrán. En los últimos años se ha originado un gran incremento en el cultivo de la cebada con motivo de la apari­ción de semillas híbridas de alta producción. Importantísima cose­cha de maíz en los nuevos regadíos de la provincia de Albacete. Buena región ganadera, destacando el lanar.

Hoy La Mancha está incluida dentro de la Comunidad Auto­nómica de Castilla-La Mancha que, según la nueva distribución ad­ministrativa, comprende las provincias de Cuenca, Toledo, Ciudad Real, Albacete y Guadalajara, estando ubicada la capital adminis­trativa y sede del Gobierno Autonómico en Toledo. Esta Comuni­dad tiene una extensión de 79.226 km2, con una población de 1.628.005 habitantes, lo que supone una densidad de 20,5 hab./km2, cuando la media española es de 74,5 hab./km2.

El progreso de esta región en los últimos tiempos ha sido muy espectacular tanto en el aspecto agrícola como en el industrial, social y cultural.

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