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La Oveja Manchega

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La oveja manchega se cría fuera de los límites geográficos que su nombre indica. Quizá la ponderación con que en ella coinciden los tres esquilmos: lana, leche y carne, ha sido la causa de esta preferencia en distintas regiones.

No es, sin embargo, la más rústica de las razas españolas, ni mucho menos. Su gran talla exige bastante alimentación, y lo mismo la precocidad en los corderos y la producción láctea. Es, pues, un error grave el mantenerla exclusivamente a base de los pequeños pastos de dehesas montañosas donde apenas hay nada que aprovechar.

A este respecto, es interesante hacer notar que la parte central, el corazón, pudiéramos decir, de La Mancha, es la llamada llanura de San Juan. Se trata de una zona eminentemente plana, con una débil pendiente general hacia el Oeste, que no permite correr a los ríos de una manera rápida, como es general en toda cuenca alta, sino que es frecuente que se anastomosen varios de ellos (como ocurre con el Guadiana, el Gigüela y el Azuer, por ejemplo), formando amplias zonas palustres. Existen, debido a la misma causa, amplias lagunas temporales (Tembleque, Quera, Villafranca de los Caballeros, etc., etcétera). Esta es la causa, también, de la famosa desaparición del Guadiana “bajo un puente de siete leguas – según frase de Plinio – sobre el que pastan innumerables rebaños de ovejas”.

Es interesante este hecho, porque es a que el agua del río se encharca y ex- tiende por carecer de cauce, y forma amplios prados naturales. No es, por tanto, una zona desértica ni esteparia la típica de este ganado. sino estos pastos abundantes, unidos. como es natural a los terrenos de dehesa y a los rastrojos de cereal.

Interesa también la geología del país. aunque no sea mas que para decir que, tratándose de terrenos del Mioceno con manchones y agregados de diversos tipos, abunda extraordinariamente la cal, que impregna aguas y pastos, contribuyendo así a la formación rápida del amplio esqueleto de esta raza, que por ello es muy precoz. Se distingue, en zootecnia, la manchega grande de la manchega pequeña, y es debido, quizá, más que a otra cosa, a la constitución del terreno. La manchega pequeña ya no es de La Mancha, sino de la zona llamada Campo de Montiel y Campo de Calatrava, en que los terrenos Triásicos y Silúricos de pizarras y cuarcitas carecen de la amplia proporción de cal que tienen los manchegos.

De vellón abundante y de bastante buena calidad, la oveja manchega muestra tendencia a empeorar en este aspecto. Es debido, principalmente, a la variación en la orientación zootécnica, que de exclusivamente carnicera ha pasado a lechera en gran proporción. Sabido es que lana y leche son dos esquilmos incompatibles, por necesitar ambos el mismo tipo de materias alimenticias albuminoideas.

El tipo de explotación es común en todo el ganado lanar extensivo. La oveja no tendría razón de ser si no se destinase principal- mente al aprovechamiento de los pastos que ningún otro ganado puede coger. Sin embargo, es susceptible de grandes mejoras, que sólo muy lentamente, y por un número reducido de ganaderos, se van llevando a la práctica.

El tipo de rebaño es grande: Rara vez menor a 150 ó 200 cabezas, que disponen de ciertos terrenos adehesados y de la flora de los terrenos dedicados al cultivo. Excepto en las zonas donde queda monte alto, que van siendo muy pocas, suele tener este ganado, en especial las ovejas de cría, algún encerradero, construido sin tener en cuenta regla alguna higiénica, pero que, al menos. evita las noches de invierno a la intemperie.

En resumen: se trata de una raza de muy buenas cualidades, bien adaptada a la región, y susceptible de amplia mejora, como lo demuestran las experiencias llevadas a cabo por algunos ganaderos. Continuando en la orientación selectiva iniciada, es posible llegar a tener un ganado muy lechero que reúna excelentes condiciones de precocidad y lana muy aceptable.

La Oveja Manchega
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