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Fueron, sin duda, la ovejas unos de los primeros animales domesticados por el hombre, al cual pod√≠a suministrar lo necesario para sus necesidades b√°sicas: alimento y vestido. El origen de las ovejas se pierde en la m√°s remota antig√ľedad.

Este animal, la oveja manchega, se adapta muy bien al suelo, clima y vegetaci√≥n de la Espa√Īa √°rida. La raza merina era la predominante y de la que descienden todas las razas productoras de lana fina. Posteriormente se implantaron las razas castellana, churras, manchegas, lachas, etc. mejores¬†productoras de leche. La cabana ovina en nuestro pa√≠s ha evolucionado mucho, especialmente en los √ļlti¬≠mos tiempos y hoy hay una gran cantidad de razas.

Es indudable que desde los tiempos más remotos existieron ovejas autóctonas y salvajes en esta zona manchega las cuales fue­ron domesticadas por los primeros pobladores y con el transcurso del tiempo fueron puliendo y mejorando la raza hasta llegar a la actual tan perfeccionada, pero por supuesto, muy diferente de la primitiva.

La oveja manchega, filog√©nicamente procede del gran tronco entrefino, que en uni√≥n del merino, churro e ib√©rico, forman los antepasados de todo el ovino espa√Īol. Es muy dif√≠cil se√Īalar cuan¬≠do adquiri√≥ sus propias caracter√≠sticas, pero al mostrar notables di¬≠ferencias con sus antiguas compa√Īeras de tronco, nos hace aceptar la idea de una formaci√≥n tard√≠a, apoy√°ndose este criterio en lo muy evolucionado del animal, sumamente alejada de la peque√Īa, cornu¬≠da y peluda oveja del neol√≠tico y de aquellas descendientes suyas de las que tenemos noticias en Anatolia hace 70 siglos, donde apare¬≠cieron las ovejas por primera vez.

Esta oveja ha tenido siempre una vida más sedentaria que por ejemplo las merinas. Su habitual encuadre socio-económico, muy unido a la agricultura, aprovechándose de sus sobras y alimen­tándola con su estiércol, la ha hecho un animal habitualmente uni­do a territorios concretos. Ya en nuestro siglo los trabajos para su mejora comienzan pronto. En 1910 nacen los Sindicatos de Selec­ción, haciendo una notable labor, continuada por la Asociación General de Ganaderos del Reino. Tras el triste interregno de la gue­rra civil son continuados los trabajos por los Servicios de Mejora Ovina.

En la actualidad ha recogido la antorcha de la promoción y mejora de la oveja manchega la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Ovino Selecto de Raza Manchega, la que en colabora­ción con el Ministerio de Agricultura realiza, una meritoria labor, muy positiva y eficiente.

Características de la oveja manchega

Es esta oveja un animal al que su rusticidad le permite adaptarse al pastoreo en las zonas √°ridas de climas extre¬≠mados, propios de la regi√≥n natural donde se desenvuelven, consi¬≠guiendo as√≠ de sus pastos rendimientos aceptables en leche, carne y lana. Estos rendimientos se ven muy aumentados cuando se les complementa de forma racional su alimentaci√≥n y se incrementan de forma espectacular cuando a esta racionalizaci√≥n alimenticia se le acompa√Īa de una pol√≠tica de selecci√≥n gen√©tica, que nos conduce a un nuevo tipo de animales mejorados, para el bien de todos cada vez m√°s abundantes.

Morfologia

Es la manchega un ovino de perfil convexo y alargado, ar¬≠m√≥nicamente construido, luciendo fuertes rasgos de femineidad las¬†hembras y estructura poderosa los machos. Su cabeza es grande, con total ausencia de lana, careciendo de cuernos tanto las hembras como los machos. Tiene un hocico peque√Īo, con labios finos y m√≥¬≠viles, orejas grandes y estrechas, siempre con el hueco del pabell√≥n orientado hacia adelante, su cuello es largo sin pliegues ni papada y frecuentemente marmellado.

Posee un tronco largo, ligeramente m√°s elevado por la grupa que por la cruz, que se contin√ļa en una grupa grande, que al estar ligeramente inclinada hacia atr√°s favorece la implantaci√≥n de las ubres. Esta es amplia y globular, con piel fina y pezones proporcio¬≠nados, de implantaci√≥n muy reforzada, lo que la permite sufrir nu¬≠merosos partos y lactancias sin deformaciones en los mismos. Los miembros son largos y finos, rematados en pezu√Īas proporcionadas y sim√©tricas, de color que acompa√Īa a la capa. Su piel es delgada y el√°stica, carente de pliegues, cubierta de pelo fino y brillante, que se hace m√°s fuerte y mate en las zonas desprovistas de lana, siendo √©stas: el vientre, el borde traqueal del cuello, partes bajas de las ex¬≠tremidades, test√≠culos, mamas y cabeza, aunque la implantaci√≥n del vell√≥n puede sufrir variaciones.

La lana tiene un pelo de una longitud de unos 8 cms., de densidad más bien baja, suarda densa y proporción variable de pelo muerto.

Se remata el animal en una cola larga y lanuda, aunque habitualmente los animales adultos carecen de ella, al ser práctica ha­bitual el rabotado en ambos sexos.

El tama√Īo es variable, seg√ļn las zonas de asentamiento y las preferencias de los ganaderos, oscilando su peso entre los 55 a 70 kilos en las hembras y de 70 a 100 kilos en los machos.

La raza manchega por adaptaci√≥n, ha dado lugar a otras, como la alcarce√Īa y la segure√Īa y por v√≠a de cruzamiento, intervie¬≠ne en la formaci√≥n de la talaverana. Pasta en reba√Īos de dimensi√≥n muy variable, respondiendo a las diferentes estructuras de propieda¬≠des desarrolladas aparte.

De los tres productos b√°sicos: carne, lana y leche, dejaremos el √ļltimo, por su importancia, para tratar en cap√≠tulo aparte.

Lana

Las ovejas manchegas producen de 2 a 3 kilos/a√Īo de lana entrefina, de calidad comercial baja y con un rendimiento al lavado del 40% aproximadamente. La lana nunca tuvo una gran transcen¬≠dencia en la oveja manchega y no siendo encaminados los esfuerzos de selecci√≥n a la mejora de la calidad de la lana, es tan escaso el rendimiento econ√≥mico de √©sta que, habitualmente, los gastos de esquileo, pueden alcanzar el 50% del valor del producto.

Cordero de la oveja manchega

No diremos lo mismo del cordero de la oveja manchega, reputado como de gran calidad desde¬†tiempos hist√≥ricos, habiendo causado impresi√≥n en visitantes nada propicios a encontrar cosas notables en la regi√≥n. Citemos al escritor ingl√©s Edward Clarke, que en su libro ¬ęLetters concerning the spanish nation¬Ľ editado en Lon¬≠dres en 1763 dice sobre los corderos: ¬ęTienen ganado en abundan¬≠cia, as√≠ como grandes reba√Īos d√© ovino, de carne sabrosa y cierta¬≠mente m√°s sustancial y nutritiva de la que se encuentra en Inglate¬≠rra¬Ľ.

Desde luego Clarke es justo en sus comentarios pues, eviden¬≠temente, el cordero manchego es un producto extraordinario que alcanza el valor de joya gastron√≥mica en aquellos sobre los 30 d√≠as de vida con 10 a 12 kilos de peso en vivo, que se han alimentado tan solo de la leche de la madre. La magn√≠fica calidad de su carne y las excelencias y aromas de la leche que maman hace que el corde¬≠ro manchego asado en su momento √≥ptimo resulte una excelsa gala gastron√≥mica. Este producto es ya casi desconocido, pues lo normal es que no se sacrifiquen, sino que pasan a cebaderos donde se los sube a pesos de alrededor de 30 kilos, que a√ļn conservando grandes calidades, gastron√≥micamente los convierten en productos distintos.

Antiguamente, cuando la carne era un alimento extraordina­rio en la comida, los corderos marcaban, ciertos días especiales y alegraban las fiestas de los pueblos o familiares.

La Oveja Manchega
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